lunes, 28 de marzo de 2011

La luz de las cuatro

La luz de las cuatro
del verano que no llega
me traspasa y se me queda
un poco en el pulmón.
Cada partícula privada
de materia suspendida
vuela y pronto acaba
con todo el frío, el dolor.
De entre todos los momentos
de un día de semana
me quedo con el tedio
de una tarde al sol:
una tarde dividida,
rota en trozos desiguales
como las motas de materia
que sol deja en el salón.
Un tarde sin teléfono,
con el timbre si no suena,
sin café - no lo hago,
no me vaya a despertar.
Y me deja ropa vieja,
temas nuevos, el rigor
de una frente que no suda,
de una ventana sucia,
de la luz de las cuatro
del verano que no llega,
me traspasa y se me queda
un poco en el pulmón.

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