sábado, 24 de abril de 2010

Las palabras, mis palabras
son fugaces, hologramas,
y esperan tu regreso
siempre que desapareces
tras el tiempo que me falta.
Todas te esperan
para amanecer tranquilas
y empezar el viaje
de mi garganta a ti:
una costumbre exacta.
Ellas han decidido
contestarte y producirse
contigo como destino,
cruz roja en el mapa.
Si ahora eres dueño
de mis palabras torpes
yo me resigno a ser
el hogar al que espero.

lunes, 12 de abril de 2010

Su hija

Señora, su hija
no se vuelve más prudente
cuando usted la aturde
con urgencias, y sabe
qué tiempo hace fuera
y dónde sentarse en el bus.

Escapará de su mundo
si usted lo alicata
y convierte sus puertas
en fronteras morales:
descubrirá cuánto cabe
en un día sin la herencia
de sus vulgaridades.

Por su tranquilidad, ojalá
que usted se dé cuenta.