jueves, 26 de mayo de 2011

Una mano más grande que la otra

Cuando sale a la luz la tara
inherente a todo lo humano,
cuando un mediodía caluroso
uno nota que todo latir está
ligerísimamente desacompasado
o de que toda simetría es
imperceptiblemente defectuosa,
se afloja la corbata, la garganta
seca y las manos impacientes, y
tras cuatro segundos de vértigo
frente al abismo indescriptible
y la certeza de nuestra condición
de mamíferos algo más previsores
sorprendentemente más exigentes
infinitamente egoístas, narcisos
ante el lago cegador - surge
la paz que más ansiamos, nueva
consciencia de la propia y maravillosa
insignificancia individual, desaparece
el miedo a creerse obervado,
juzgado, castigado o premiado
por algo más que un universo
caprichoso y sumamente indiferente
al enclenque concepto del pecado
y la loable intención de la virtud.
Todo queda en nada, y la nada
nos llena de sentido. De ilusión.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Caminant


Sigo con las adaptaciones, y como he perdido la verguenza, hoy le toca a "Caminant", de Jacint Verdaguer. El cantautor leridano Roger Mas lo convirtió en una canción maravillosa en su disco Les cançons tel·lúriques.

Caminando
Mig segle fa que pel món
vaig, camina que camina...
- Jacint Verdaguer
Hace medio siglo que por el mundo
voy, camina que camina,
por la escabrosa vereda
paralela al gran río de la vida.
Veo ir y venir
las olas resbaladizas:
las que vienen traen flores
y alguna hoja marchita,
pero las olas que se van
todas se llevan ruinas.
¿Cuál de las que me alcanzan
vendrá a por las mías?

Una barca va por el río
de una orilla a la otra orilla;
y tiene cara de segador
la barquera que la guía.
Quien se deja embarcar nunca más
vuelve a su tierra nativa
y despierta en el otro mundo
si se queda dormido.
Barquita del buen dios,
me me pongas cara triste:
si aún así vienes a por mi,
embárcame en seguida;
el destierro se me hace largo,
llévame rápido a la otra orilla,
que mis ojitos tienen sueño
y el caminar me fatiga.

lunes, 16 de mayo de 2011

Litany

Please do forgive my daring, Mr. Collins. 
Siguiendo el enérgico consejo de mi amigo Rafael, y porque confío en su atino, hoy publico una adaptación al castellano de un poema de Billy Collins que siempre me ha gustado. Al mismo Rafael se lo dedico, como no podía ser de otra manera.


Letanía
You are the bread and the knife,
The crystal goblet and the wine...
-Jacques Crickillon
Tú eres el pan y el cuchillo
la copa de cristal y el vino
de la hierba de la mañana, el rocío
y la rueda ardiente del sol.
Eres el delantal del panadero
y los pájaros de marisma, su vuelo repentino;

sin embargo, no eres el viento de la huerta,
ni las ciruelas en la encimera,
ni el castillo de naipes,
y desde luego no eres el aire del pinar;
imposible, simplemente imposible
que seas el aire del pinar.

Es posible que seas los peces bajo el puente, y
quizá hasta la paloma sobre la cabeza del general
pero ni siquiera podría soñar con que fueras
el campo de girasoles crepuscular.

Un mirada rápida al espejo demostrará
que no eres ni las botas de aquella esquina
ni el barco dormido en su cobertizo.

Puede que te interese saber
hablando de la inagotable iconografía del mundo
que yo soy el sonido de la lluvia contra el tejado.

También da la casualidad de que soy la estrella fugaz,
el periódico de la tarde volando calle abajo
y la cesta de castañas en la mesa de la cocina.

Soy también la luna entre los árboles
y la taza de té de una mujer ciega.
Pero no te preocupes, yo no soy el pan y el cuchillo.
Tú sigues siendo el pan y el cuchillo.
Siempre serás el pan y el cuchillo,
por no hablar de la copa de cristal y, de algún modo,
el vino.

  

jueves, 12 de mayo de 2011

París, kitsch y primavera

hace un calor tímido pero certero
y asoman clavículas preciosas
por balcones de poliéster
tantas palomas tantas flores tantos niños
como siempre: no es
una de esas primaveras contestatarias
(de esas ya no quedan)
que le explotan a uno en la cara
en atentado meteorológico - qué susto
es más bien una alegoría cursi
del brillo que le sale a la gente de la piel
en el metro en particular, qué cosas
porque fuera el sol lo apaga
por límpido, por agorero
hay más primavera en las camisas
y en las tiendas de juguetes chinos
que en el redescubirmiento estacional
de las mismas palomas flores niños


la primavera como bandera
ha asesinado a los pajaritos

miércoles, 6 de abril de 2011

José Zúñiga


Espero que mi amigo Rafael no se ofenda si le tomo prestado este vídeo que he tenido la suerte de ver en su blog para unirme al sentimiento de los que, como yo, tuvieron la suerte de leer y conocer al poeta efervescente que era José Zúñiga.

 


Y aquí el poema, Credo, tal y como apareció en su blog el 22 de marzo de 2010.

Creo en todo lo incierto que remueve montañas,
en las incertidumbres de no saber mañanas ni fechas fijas en el calendario, en lo que va a venir sin esperarlo. Creo

en la fuerza imparable de las palabras dichas sin artificio alguno,
en el empuje de la inmensa masa de gente como yo
sin esperanza, con convencimiento (al decir del poeta).

Creo en la muerte como adiós a la vida sin lápidas ni cruces ni sandeces dichas solemnemente y a destiempo. Creo

en la soledad del hombre despojado de todos sus andrajos, renacido en los otros para ser uno y trino.

Creo en todas las cosas que dejamos al borde del camino por si alguien las recoge con templanza y las guarda en su almario.

Creo en ti, anónimo enemigo o indescifrable amigo, en todo lo que puedes hacer para cambiarme, para secar al sol tanta tristeza que no tiene motivo y sí remedio.

Creo

en que nada en el mundo es inmutable ni está escrito el momento en que ha de cambiar todo si así nos lo queremos.

Creo en la comunión de todos los que buscan y no encuentran, en el advenimiento de quienes han de hacernos solidarios sin mesiánicas dotes de profeta, en las palabras sin sentido llenas de sentimiento. Creo

en lo que puedo y en lo que no puedo,
en la resurrección de lo imposible,
en las calles abiertas, alamedas
que volverán a abrirse. Creo

en que se puede amar a mucha gente a la vez sin estar loco ni tampoco cuerdo, en los brazos de todos los abrazos, en la infamia de todas las mentiras, en el cuento sin cuento. Creo en las lágrimas que no afloran de golpe y se acomodan en el rincón inhóspito de tantos corazones, a la espera de salir a la calle y llorar de verdad. Creo

en que no hay nada mío, ni vuestro, y mucho menos suyo, que lo nuestro no debe ser un tropo impronunciable. Creo

en todos los locos. Creo en ti, creo en mí, creo en nosotros. Creo

que ha valido la pena haber vivido aunque haya tantas cosas por hacer todavía, tanta pena en los cuerpos y en las almas, tantas oscuridades que no acierto a alumbrar.

Creo en el hombre.

Hasta siempre.

lunes, 28 de marzo de 2011

La luz de las cuatro

La luz de las cuatro
del verano que no llega
me traspasa y se me queda
un poco en el pulmón.
Cada partícula privada
de materia suspendida
vuela y pronto acaba
con todo el frío, el dolor.
De entre todos los momentos
de un día de semana
me quedo con el tedio
de una tarde al sol:
una tarde dividida,
rota en trozos desiguales
como las motas de materia
que sol deja en el salón.
Un tarde sin teléfono,
con el timbre si no suena,
sin café - no lo hago,
no me vaya a despertar.
Y me deja ropa vieja,
temas nuevos, el rigor
de una frente que no suda,
de una ventana sucia,
de la luz de las cuatro
del verano que no llega,
me traspasa y se me queda
un poco en el pulmón.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Si lloras

Soñé ayer con poesía 
con fiebre y con temblores
soñé la noche entera:
"vida mía, no me llores"

No me llores que son
tus penas todo lo que tengo,
tus pequeñas confusiones,
tus terribles desconciertos

Soñé que no llorabas,
alma, madera de almendro,
y si lloras todavía
llora porque no te quiero.